En el 86, en tiempos de la represion y la poca libertad de expresion, Jose Natera en su papel del Narcotraficante Caro Quintero, dejó en unas líneas, un discurso que, dentro de la parodia es genial, pero que fuera de ese contexto, es una cruda realidad que a 25 años de haberse grabado, sigue vigente, como si el mexicano común tuviera una marca indeleble llamada corrupción, ligada con una manipulación de la información con fines lucrativos, no de interés social.
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